Cada año se reportan accidentes domésticos por muebles altos que se vuelcan sobre niños. En la mayoría de los casos el mueble estaba bien armado: lo que falló fue el anclaje al muro, o su ausencia total.

Primero: encuentre la estructura

Un muro de tablaroca es una placa de yeso de 12.7 mm atornillada a bastidores metálicos, normalmente cada 40 o 60 centímetros. Esos bastidores son lo único que puede recibir carga real. Un detector de metales de $400 pesos los localiza en un minuto; también se pueden ubicar golpeando con el nudillo y buscando el punto donde el sonido deja de ser hueco.

Lo que sí funciona

Si logra atornillar directo al bastidor, una pija de 2½ pulgadas con rondana es suficiente para la mayoría de los libreros domésticos. Si el bastidor no coincide con el punto donde necesita anclar, use taquetes de expansión tipo mariposa metálica: se abren detrás de la placa y distribuyen la carga en un área mayor. Dos puntos de anclaje en la parte superior del mueble, separados lo más posible, trabajan mucho mejor que uno al centro.

Lo que no funciona

Los taquetes de plástico simples que vienen en la caja del mueble están pensados para muro de tabique o concreto, no para yeso: giran en el hueco y salen con el primer jalón. Las cintas adhesivas de doble cara tampoco resuelven nada en muebles de más de 15 kilos, y la cinta de velcro para niños solo sirve para puertas y cajones, no para el mueble completo.

La regla de los 30 grados

Después de anclar, jale la parte superior del mueble hacia usted con fuerza moderada. No debe moverse más de un centímetro. Si el mueble tiene cajones, ábralos todos al mismo tiempo: si el conjunto se inclina hacia adelante, el anclaje es insuficiente y necesita un segundo punto o un herraje más robusto.

Si el muro es de un material dudoso, si el mueble pesa más de 60 kilos o si hay niños pequeños en casa, vale la pena que lo revise alguien con experiencia. Nuestro servicio de anclaje de seguridad cuesta $290 pesos por punto y toma menos de una hora en una casa promedio.